"El objetivo de nuestra Asociación La Volaera es el Empoderamiento de las mujeres a través de la Cultura y la Formación: PODER PARA PODER"
Manifestación 25N en Granada
Gran presencia de La Volaera en la manifestación del 25N
Asociación La Volaera
domingo, 20 de mayo de 2018
jueves, 7 de diciembre de 2017
No son muertes, son asesinatos. No es de género, es machista. No es una lacra, es terrorismo
Quedan
cerca los diferentes actos de reivindicación y lucha que se irán sucediendo en
múltiples puntos del territorio español: concentraciones, manifestaciones,
charlas, exposiciones, tema principal – sólo por este día- en los medios de
comunicación y declaraciones institucionales de fuerzas políticas y
sindicales.
Oiremos
a lo largo unas horas vocablos como: género, muertas y lacra. Y
yo es que no puedo más con eso, oigan. Porque ni son muertes, ni la causa es el
género ni es una lacra. Así que, por respeto, intentemos de una vez por todas
no banalizar unos términos que ya han causado, en lo que llevamos de
año, 89 asesinatos por machismo.
No es
una lacra.
Según la
nada feminista RAE, lacra es “un vicio físico o moral que marca a quien lo
tiene”. Así que, decir que un vicio asesinó “oficialmente”, en cinco años,
a un total de 354 mujeres es, cuando menos, ofensivo y humillante. Y estos
datos disminuyen la realidad ya que nuestra Ley Orgánica 1/2004 de
Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género sólo computan los
asesinatos de mujeres aquellos que son cometidos por sus parejas o
exparejas. De acuerdo con el registro realizado en la base de datos
de Geofeminicidio, en el periodo 2010-2015 se registraron en el Estado
español 586 feminicidios (86%) y 95 asesinatos de mujeres (14%), es
decir, un total de 681 casos. Llamar a esta hemorragia de mujeres
lacra, me parece lo más cercano a un insulto. Epidemia, peste, drama,
terrorismo o sangría. Pero no más lacra. NO MÁS.
No es
de género.
El
género no determina una conducta violenta. El género por sí mismo no es ni
cruel ni asesino. El género no asesina, ni pega, ni viola ni cosifica. Lo hace
el machismo.
Esas
conductas aprendidas e impregnadas por un modelo de
sociedad patriarcal son las que inducen a
ello. Inducen a considerar a las mujeres como objetos de propiedad y
de dominación, imponen roles en función del género yestereotipos y patrones de
conducta diferenciados en función del sexo biológico.
La
violencia sexual, psicológica, patrimonial; un lenguaje sexista, de publicidad
estereotipada, de educación exclusiva, de techo de cristal y de maltrato
periodístico por los medios de comunicación, es machismo. El género
entendido como categoría no es violento. El machismo sí lo es. El
machismo mata, aterroriza, oprime y subyuga. Es violencia machista. No más
de género. NO MÁS.
No
son muertas.
Harta.
Harta de leer y escuchar en los medios de
comunicación eufemismos del tipo: “fallece una mujer al caer por el balcón
y se detiene a su marido…” o “muere una mujer por los hachazos de su ex
pareja…”.
Mira, en
este apartado ni me voy explicar, me indigna demasiado y tengo tolerancia cero.
Si hay que matizar que no nos tiramos hacia un hacha sino que es un
tipejo quién clava el hacha en nosotras es que todo es
más vomitivo de lo que pensaba. Es
cuestión de línea editorial y por tanto de voluntad. Si no
se hace bien se es cómplice. Punto pelota. Son
asesinadas. No más muertas o fallecidas. NO MÁS.
La
Violencia Machista como Cuestión de Estado
13.455 mujeres han
denunciado a su pareja o expareja por violencia de género cada mes en
este país. Son datos del Observatorio contra la Violencia de Género y
Doméstica del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que ha hecho
público este mes de octubre en su informe del segundo trimestre de
2017.
Según
la Macroencuesta 2015 del propio Gobierno, sufren violencia de pareja
(2,5 millones de mujeres) o sexual fuera de la pareja (1,5 millones). Total 4
millones de mujeres.
Los PGE para
2017 asignan al Programa de Violencia de Género 27.728.180
euros. Además, se han congelado en 19.741.840 euros el
Programa de Igualdad entre mujeres y hombres, por lo que sigue sin entenderse
que mientras no acabemos con el machismo, no acabaremos con su violencia. Ambos suman solo el 0,01% del presupuesto, porcentaje
ridículo para lo que se ha llamado pomposamente “Pacto de Estado contra la
Violencia de Género”.
No
queremos un Pacto que no soluciona nada y que sólo sirve para titulares
y postureos institucionales. Exigimos que la violencia machista
SEA CUESTIÓN DE ESTADO,porque mientras esto no sea así será seguir sin
asignar ni un euro a la prevención en los ámbitos educativo, sanitario y de
medios de comunicación, no cubrir la prevención y atención a la violencia
sexual que exige el Convenio de Estambul vigente desde 2014, no mejorar la
respuesta judicial y no cubrir el coste de los servicios jurídicos,
psicológicos y sociales en las Entidades Locales establecidos en
el art.19 de la Ley O 1/2004. Es seguir sin poner en marcha la ya
escasa ley integral que sólo reconoce la violencia en relaciones de
pareja.
Por
otra parte,
El
Tribunal de Cuentas calcula en 40.000 millones de euros la cantidad de dinero
que no va a recuperarse del prestado a la banca. Esto es, se da por
perdido el 75% de las ayudas públicas recibidas por la banca. Más de 800 euros
por cada ciudadano y ciudadana. Ahí es nada el regalazo.
Y, ¿por
qué meto este dato aquí? Pues porque la Plataforma
feminista a nivel estatal exige 120
millones de euros para empezar a abordar las violencias machistas como
una verdadera Cuestión de Estado. Esto es una cuarta parte del dinero
regalado a la banca para un rescate.
¿Tan
poco vale la vida de las mujeres que ni siquiera se puede destinar una cuarta
parte de lo regalado al rescate de la banca para invertir en igualdad y
libertad y prevenir que nos quiten la vida?
Uno de
esos lemas que se corean en las manifestaciones feministas contra la violencia
machista expresa que “patriarcado y capital es alianza criminal”,
y recuerdo lo que le hace poco escuché a una de las grandes:
“El
capitalismo sabe que aterrorizar a las mujeres es hacerlo a la comunidad. Nos
están lanzando un mensaje: no os resistáis porque no tenemos límite”
Silvia Federici.
Así que,
quizá, hay que empezar a combatir la epidemia de la violencia machista desde
una perspectiva anticapitalista. Y un buen comienzo es llamar a las cosas por
su nombre.
Paloma Lafuente.
Paloma Lafuente.
domingo, 3 de diciembre de 2017
Otro 25 de noviembre más
Se acerca un año más del 25 denoviembre el día que nos convoca Contra la Violencia de Genero. Una
vez más serán múltiples los actos que se celebren a lo largo y
ancho no solo de nuestro país sino en todo el mundo. Un día
tristemente necesario ya que las cifras entorno a la violencia
ejercida contra las mujeres son escandalosas. Solo en el último año
en España han sido asesinadas 44 mujeres, solo nueve de ellas habían
presentado una denuncia contra su agresor, en los 28 casos restantes
las victimas convivían con el que fue su asesino. Una cifra a
escandalosa teniendo en cuenta que este 2017 está siendo
especialmente trágico entorno a estas muertes y tremendamente cruel
con los asesinatos a menores producidos en el entorno del hogar 8 en
total. Niños y niñas asesinados con el único fin de propinar dolor
y sufrimiento a sus madres, un extremo cruel y ruin, que lleva a
sesgar la vida de estos pequeños en manos de sus propios padres.
Entre tanto vemos como se celebra a
puerta cerrada un juicio, por violación a una chica por parte de un
grupo que se autodenominaban “La Manada"
Del mismo solo se sabe lo que cuentan
los abogados de ambas partes al concluir cada día la sesión. Es
tremendo ver como se cuestiona una y otra vez a la víctima. La
manera en la que juzgan su vida, su día a día después de sufrir un
hecho tan deleznable, el continuo cuestionamiento, que se hace a si
ella dio consentimiento o no a mantener relaciones con 5 chicos.
Cuando nadie le plantea a un chico que va a poner una denuncia por
que le pegan una paliza, si se resistió o si se dejó pegar con
total consentimiento, no le preguntan cómo iba vestido, si había
bebido, que actitud tuvo al día siguiente, si él estuvo provocando
a los agresores, si tomo unas copas previas con ellos o si disfruto
mientras le golpeaban. Todas estas cuestiones se quedan para mujeres
en caso de violación y no plantean que la ya famosa frase: “No esno” es eso la negación a mantener ningún tipo de relación sea
cual sea lo que anteceda a la misma.
Vivimos tiempos complejos donde cuesta
pensar que en los últimos años en lugar de avanzar a hacia la
igualdad real y el respeto se vaya en la dirección contraria. En
todo el mundo se vive una situación muy dura y compleja que se
presenta de diferentes maneras todas ellas trágicas para quienes la
padecen. La trata de mujeres, con sus correspondientes mafias, la
violencia sexual, económica, psicológica, el acoso, la mutilación
genital… son graves violaciones de los derechos humanos que afectan
al 70% de las mujeres de todo el mundo, según un estudio de O.N.U.
Con todos estos datos y cifras no nos
queda más que salir a las calles y reivindicar medidas contundentes
que luchen para erradicar esta lacra a nivel nacional e
internacional. Es hora de no callarse y decir claro lo que pasa en el
mundo. Dar cifras reales con nombres y apellidos que reflejen la
verdadera realidad en la que vivimos y a la que ni podemos dar la
espalda. Para superar esta dura situación será necesario cambiar
muchas cosas pero sobre todo asumir que desde la educación es donde
se inculca el respeto y la igual real. No quiero fotos con lazos
morados en la solapa o políticos tras pancartas en manifestaciones.
Es hora de tomar este asunto en serio. Aunque al menos ya hay un
inicio de camino con el reciente Pacto de Estado que se aprobó en el
Congreso de los Diputados. Ha llegado el momento de aplicarlo. De que
se desarrolle con un presupuesto adecuado, dontandose de las
instituciones y a quienes trabajan contra esta gran lacra de la
violencia de género de todos los medios necesarios para poder acabar
con ella. Eso sí el 25N volvermos a vernos en las calles. Para
reivindicar lo que de sobra sabemos que es necesario.
Encarna Vargas.
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